La Organización Mundial de la Salud recomienda la leche materna como alimento único durante los primeros seis meses de vida de los niños. Paradójicamente, las bajas por maternidad no alcanzan ese tiempo en muchos países. En España dura 16 semanas, unos cuatro meses. Se trata de un obstáculo y un desafío para las madres que desean amamantar a sus hijos durante el mayor tiempo posible. No es extraño que lleguen a renunciar a la lactancia materna, asumiendo que no es compatible con su actividad profesional.

1. No entres en pánico: se puede mantener la lactancia materna tras volver al trabajo

Antes de que naciese tu bebé pensabas que con 16 semanas, cuando acabase tu baja por maternidad, separaros unas horas al día no os resultaría traumático. Sin embargo, ahora que se acerca el momento aparecen las dudas y los temores. ¿Cómo vais a pasar tanto tiempo alejados, si casi no os habéis despegado en estos cuatro meses? ¿No se supone que lo ideal es que la leche materna sea su único alimento hasta los seis? ¿Podrá mantener sus hábitos de alimentación en tu ausencia? No te preocupes. Respira hondo y céntrate en buscar soluciones, porque en la mayor parte de casos las hay. Claro que no va a ser fácil, ni para tu hijo ni para ti; pero con esfuerzo, resiliencia e ingenio saldréis adelante y seguiréis siendo felices.

2. Prepara tu banco de leche casero

Si quieres que tu bebé continúe alimentándose de leche materna tienes que prepararte para la nueva situación. Una de las medidas que debes estudiar es la creación de un banco de leche en casa. Lo primero es escoger un sacaleches con el que te sientas cómoda. Haz acopio de paciencia, porque al principio suele ser complicado extraer grandes cantidades. Sobre todo, mantén la calma: tu pecho producirá suficiente para que tu hijo se nutra y para generar una reserva. Puedes empezar a almacenar leche alrededor de un mes antes de volver al trabajo. Recuerda que es muy importante tomar medidas que garanticen la higiene y la seguridad. En el curso «Lactancia materna», Alba Padró explica con detalle cómo hacerlo.

3. Alcanza acuerdos con el nuevo cuidador de tu hijo

Para que puedas retomar tus obligaciones laborales con cierta tranquilidad, debes confiar en la persona que vaya a encargarse de los cuidados y la alimentación de tu hijo, sea un familiar o la responsable de una guardería. También es fundamental que el pequeño se sienta seguro, que no se encuentre súbitamente en brazos de un extraño. Si no tiene vínculos con su nuevo cuidador, lo ideal es que los establezca durante las semanas previas a la separación. Si ya hay lazos entre ellos, buscad momentos para afianzarlos. Intenta que esa persona sea consciente de las dificultades emocionales a las que os enfrentáis tu bebé y tú. Que entienda la importancia de ser paciente, empática y estar dispuesta a aprender sobre la marcha. Al fin y al cabo, todos vais a necesitar un periodo de adaptación.

4. Tienes derecho al permiso de lactancia

No depende ni de tus superiores, ni del puesto que ocupes, ni de la carga de trabajo de tu empresa en un momento determinado. El permiso de lactancia es un derecho de los trabajadores y las trabajadoras. No hay vuelta de hoja. Por supuesto, el diálogo y el entendimiento suelen facilitar las cosas; pero no pierdas de vista que te corresponde a ti decidir cuándo y cómo quieres disfrutarlo. Puedes hacerlo hasta que tu hijo cumpla 9 meses. En el curso «Derechos y maternidad», Agustina Rico especifica cómo y cuándo debes comunicarlo a la empresa, en qué momentos de la jornada puedes hacer pausas para amamantar y qué puedes hacer si tus jefes se niegan a respetar tus derechos.

5. Piensa cómo quieres disfrutar tu permiso

¿Quieres ausentarte una hora cada día, en un momento concreto? ¿Prefieres dos parones de media hora? ¿Quizá entrar a trabajar media hora más tarde, o salir media hora antes? ¿O te conviene acumular horas y enlazar varios días libres? Todas estas fórmulas son legales y posibles, pero cada caso tiene sus particularidades. Vale la pena reflexionar antes de tomar una decisión firme al respecto.

6. Evalúa posibles riesgos en tu puesto de trabajo

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales tiene en cuenta los peligros que la reincorporación al trabajo pueda suponer para el lactante. Puede ocurrir, por ejemplo, que la madre esté en contacto con sustancias tóxicas que acaben llegando al bebé. Si crees que puede ser tu caso, no dudes en consultar el curso «Derechos y maternidad». La profesora Agustina Rico indica qué opciones existen en una situación de este tipo. El empresario está obligado a tomar las medidas necesarias para garantizar tu seguridad. Si esto no es posible, debería reubicarte en otro puesto o aceptar una suspensión temporal, durante la que tendrías derecho a percibir una prestación.

7. ¡Cuídate mucho!

Tu hijo y tú os enfrentáis a una etapa dura. La repentina separación después de varias semanas juntos será difícil de sobrellevar para ambos. Para poder seguir ofreciéndole los mejores cuidados es imprescindible que recuerdes cuidar de ti misma. Intenta estar preparada para el bajón emocional de los primeros días y también para las reacciones del bebé. Algunos duermen para sobrellevar el estrés. Otros demuestran su enfado rechazando brevemente a su mamá cuando regresa de trabajar. Afróntalo con naturalidad y todo irá bien. Si el tiempo que compartáis es de calidad, no tardaréis en sentiros felices y adaptados a vuestras nuevas rutinas. Por otro lado, no olvides los cuidados físicos. Problemas como la sensación de pecho cargado o las mastitis son comunes en este periodo. En el curso «Lactancia materna», Alba Padró te ofrece consejos para prevenir los contratiempos más frecuentes.

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