El agua nos ofrece un alivio agradable para las sofocantes temperaturas del verano. En la playa o en la piscina, nada como un baño relajante para combatir el calor. Sin embargo, a menudo tardamos meses o incluso años en atrevernos a compartir ese placer con nuestros hijos. ¿Por qué? La excusa que nos damos a nosotros mismos es que no queremos que pasen agobios en un medio desconocido, pero en realidad lo que nos mueve no es su miedo, sino el nuestro. Tenemos miedo a fallar, a no saber protegerles, a no controlar la situación. Por eso muchos padres esperan a que sus hijos crezcan para inscribirles en clases de natación, como si fuese una opción más segura o adecuada para su desarrollo. No es así, ni mucho menos.

Desde su primer mes de vida, los niños están capacitados para jugar y desenvolverse en el agua con nuestro acompañamiento. Pero además, hacerlo desde edades tempranas tiene multitud de beneficios; para los pequeños, para nosotros como papás y para el vínculo que nos une. Tal como nos explica Noemí Suriol en el curso «Cómo apasionar a los niños por el agua», es bueno para su salud, es el primer deporte que pueden practicar e incluso puede ser una actividad educativa si aprovechamos el juego para introducir hábitos y costumbres.

1. Fortalece la capacidad respiratoria del bebé

Jugar y moverse en el agua incrementa la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre. Acostumbrarse al agua hará que tu bebé fortalezca sus sistemas cardiorrespiratorio e inmunológico, de modo que con esta actividad le ayudarás a superar los inevitables resfriados del invierno. Los mocos no deben ser un motivo para no ir a la piscina. Al contrario: si le proteges bien del frío, un rato en el agua puede ser bueno para desatascar sus fosas nasales.

2. Aumentan sus conexiones neuronales

Los estímulos que encuentran en el agua favorecen el desarrollo intelectual de los bebés. Las experiencias corporales son fundamentales en sus primeros meses de vida; y en el agua les ayudamos a experimentar con sus capacidades de juego, observación, creatividad... Todas ellas serán muy importantes en cualquier aprendizaje que asimilen en el futuro.

3. Mejora su equilibrio

En el agua, tu bebé aprende constantemente a ajustar la posición de su cuerpo para recuperar el equilibrio. Es un medio más rico para trabajar este aspecto que el ámbito terrestre, porque le permite moverse con mayor libertad desde muy pequeño. Acompañándole en el agua le ayudarás a ejercitar su coordinación.

4. Desarrolla su inteligencia corporal

Los bebés no pueden potenciar el eje transversal de movimiento en el suelo, pero sí pueden hacerlo en el agua, donde pueden moverse de manera tridimensional. Por eso adquieren habilidad, agilidad y rapidez, activan sus reflejos y desarrollan esa inteligencia corporal que es la primera a su alcance, la base de sus futuros progresos.

5. Aumenta su autoestima

Cuando juegas con tu bebé en el agua, él es el protagonista. Percibe tu cariño y tu acompañamiento, celebra sus logros junto a ti y se siente capaz de dominar su cuerpo y su motricidad. Disfrutando de los baños adquirirá confianza y seguridad en sí mismo y al mismo tiempo encontrará un espacio para relajarse.

6. Aprende qué es la prudencia

En el agua no conviene ser miedosos, pero tampoco todo lo contrario. Esa clase de límites son los que nuestros hijos aprenden a reconocer e interpretar en la piscina. Con nuestra ayuda, adquieren poco a poco una noción clara de sus posibilidades y sus limitaciones. Además, la actividad les ayudará a mejorar su propiocepción.

7. Estimula el tacto

El tacto no sólo es uno de los sentidos más importantes para tu bebé, también es una fuente de información y una herramienta para comunicarse contigo. A través de él entiende si sientes tensión, miedo, seguridad... El agua es un medio ideal para educar tu propio tacto y comprender la importancia de la manera en que coges y sostienes a tu hijo.

Disfrutar del baño y los juegos en el agua nos proporciona la oportunidad de construir junto a nuestro hijo un espacio íntimo, agradable y relajante. Nos divertiremos, afianzaremos vínculos emocionales y estaremos contribuyendo de forma activa a su desarrollo físico y psicológico. Aprovechar todas estas ventajas está a tu alcance en el curso «Cómo apasionar a los niños por el agua» de Noemí Suriol, en el que puedes apuntarte a un precio reducido durante nuestras rebajas de verano.

Foto: Schwimmkitz [CC BY-SA 4.0 ]

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