Somos muchos los que hemos perdido cientos de horas intentando convencer a nuestros hijos para comer purés, antes de descubrir el BLW o alimentación complementaria autorregulada. También hemos recorrido infinidad de kilómetros empujando pesados carritos hasta decidirnos a probar los beneficios del porteo. La cuna nos parecía imprescindible y el colecho poco menos que una aberración, pero con el tiempo comprendimos lo que significa criar desde el apego seguro. Tener dudas, cuestionar lo que se nos presenta como incuestionable y manifestar interés en las alternativas es algo que suele suceder a medida que madres y padres adquirimos experiencia. Eso sí, si alguien te dice que ha criado a su hijo sin pañales tal vez creas que te está tomando el pelo. En realidad, lo que hoy llamamos Higiene Natural del Infante (HNI) existe desde mucho antes que los pañales.

El pañal es un recurso consolidado en las sociedades occidentales. Asumimos que los bebés necesitan pañales del mismo modo que necesitan alimentos. Sin embargo, en numerosas culturas del mundo los pañales apenas tienen presencia; y la explicación trasciende lo económico. Tal como apunta Miriam Tirado en el curso «Control de esfínteres», que los niños usen pañales es una decisión de los padres. Lo que los hace imprescindibles no son las necesidades de nuestros hijos, sino las nuestras. Nuestro ritmo de vida, nuestras exigencias laborales, nuestro escaso tiempo disponible. No hay nada de malo en ello, pero sí es interesante ser consciente de ello y conocer otros puntos de vista. Y por qué no, ponerlos a prueba si se disfruta del contexto idóneo para ello.

¿Qué es el método de Higiene Natural del Infante o HNI?

Si nunca has escuchado hablar de HNI quizá creas que su objetivo es que los niños usen orinal cuanto antes. Puede que pienses que es una estrategia para ahorrar un montón de dinero en pañales. Tal vez te suene a alternativa planteada por ecologistas preocupados por el medio ambiente. Nadie puede saber a ciencia cierta cuándo decidirá tu hijo probar su orinal. Sí es verdad que si no utiliza pañales ahorrarás bastante dinero y contribuirás al cuidado de nuestro planeta. Pero en cualquier caso, ninguna de estas ideas recoge los fundamentos del método de Higiene Natural del Infante. Su verdadera esencia está en el deseo de conectar con los niños. Se trata de un recurso más para crear un vínculo de confianza a través de la comunicación.

Dicho de otra forma, no existe otra motivación que la de responder a las necesidades del bebé. Igual que se le ofrece alimento cuando manifiesta hambre o consuelo cuando se siente incómodo, la HNI consiste en acompañar al niño cuando tiene la necesidad de deponer. Para ello se parte de las mismas premisas que en cualquiera de las prácticas habituales en la crianza respetuosa y con apego: permanecer alerta, observar al bebé, conocer sus ritmos y confiar en el poder de la intuición. Así aprenderemos a identificar las señales que emite cuando necesita eliminar y estaremos preparados para acompañarle en el proceso. Poco a poco, a su manera, también él entenderá que prestas atención y reaccionas a sus demandas. "Conectar con las necesidades de eliminación de tu bebé es un proceso sinérgico y natural, como la lactancia materna", asegura Ingrid Bauer en el libro Diaper Free: The Gentle Wisdom of Natural Infant Hygiene. Es una de las obras de referencia para quienes apuestan por la HNI.

Observar y comunicar, claves para una crianza sin pañales

"La gente suele encontrar difícil de creer que los bebés puedan ser conscientes de su necesidad de eliminar, de que madres e hijos seamos capaces de comunicarnos sobre ello mucho antes de que puedan hablar", añade Bauer en el libro citado. Para ella, la HNI es "una oportunidad de poner en práctica la empatía, la confianza y el respeto que fijan los cimientos para mantener durante toda la vida una relación afectiva con tu hijo".

Los dos ingredientes básicos de la Higiene Natural del Infante son la observación y la comunicación. Por supuesto, ambas cosas hay que hacerlas desde la proximidad, por lo que no es extraño combinarlo con el porteo. Conocer el comportamiento del bebé antes de eliminar es más sencillo si solemos estar en contacto directo con él. El 'diálogo' durante la deposición es otra de las claves. Los signos, las caricias y los sonidos son herramientas usadas por mamás y papás que se decantan por este método. "Es impresionante advertir las señales porque no son algo obvio. Cuesta trabajo explicárselas a alguien, simplemente se perciben", confiesa Ingrid Bauer. Cada niño tiene su propio 'idioma' y sus padres son probablemente los únicos capacitados para entenderlo.

Poner en práctica la HNI requiere tiempo y dedicación intensiva a la crianza, algo imposible en algunas familias. Los pañales son un recurso de probada utilidad y su empleo no supone ningún problema. Lo realmente importante es estar preparados para apoyar a los niños en la 'Operación Pañal'. Así llamamos a la etapa en que abandonan los pañales y adoptan autonomía a la hora de hacer sus necesidades. Para abordarla te recomendamos aplicar los consejos de Miriam Tirado en el curso «Control de esfínteres», una completa guía para acompañarles desde el respeto en un proceso complejo e importante para ellos.

Foto: Claire 51700 [CC0 1.0]

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