Cada 20 de noviembre celebramos el Día Universal del Niño. ¿Por qué el 20 de noviembre? Porque esa fue la fecha en que la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, en 1959; y la Convención sobre los Derechos del Niño, en 1989. El objetivo básico de ambos documentos era el mismo: proteger los derechos de la infancia en todo el mundo. Sin embargo, mientras que el primero no pasaba de ser una declaración de buenas intenciones, el segundo tiene carácter vinculante. Los países que lo han suscrito están obligados por ley a cumplirlo. No es poca cosa, porque la Convención es el tratado internacional más ratificado de la historia.

El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.
Convención sobre los Derechos del Niño

Cuando nos hablan de los Derechos del Niño tendemos a pensar en la igualdad, la alimentación, la educación... Necesidades por las que velan principalmente autoridades, gobiernos y organismos internacionales. Sin embargo, como puedes comprobar en el fragmento de la Convención citado sobre estas líneas, los menores también tienen derecho al bienestar psicológico y emocional. La autoestima es un ingrediente imprescindible en la receta de la felicidad. Nosotros, los responsables de su crianza y educación, somos quienes debemos cuidarla, potenciarla y fortalecerla. No hay mejor fecha para reflexionar sobre ello que el Día Universal del Niño.

La autoestima como base de la felicidad

"Hay adultos que no se sienten merecedores de ser queridos. El origen del problema suele estar en la primera infancia", comenta Cristina Gutiérrez Lestón en el curso «Las emociones en los niños». Un niño crea y moldea su autoconcepto partiendo de lo que le transmiten quienes tiene cerca. Para sentirse válido y valioso, primero necesita ser valorado. Del mismo modo, el desarrollo de su autoestima depende en buena medida del cariño que recibe. Por eso es importante que sepa que cuenta con el amor incondicional de sus figuras de apego. Sobre ese afecto asentará su autoestima, que será a su vez la base sobre la que construya sus relaciones personales en el futuro.

Esto no equivale a evitar la crítica, ni a ocultar errores o defectos. Se trata de encontrar un equilibrio justo y coherente. "La baja autoestima provoca tristeza, desmotivación y miedos. Una autoestima demasiado alta provoca narcisismo, falta de empatía y de humildad", explica Cristina Gutiérrez. Dicho de otro modo, los niños necesitan conocer sus fortalezas y sus virtudes para sentirse capaces de superar dificultades, pero también ser conscientes de sus limitaciones para mantener vivos sus deseos de aprender y mejorar. El camino hacia la felicidad pasa necesariamente por esta armonía.

Cómo trabajar la autoestima de tus hijos

"La autoestima nos ayuda a protegernos, nos da confianza, seguridad, paciencia y fortaleza. Nos ayuda a saber qué queremos y a trabajar para lograrlo. Las personas con la autoestima sana obtienen mejores resultados académicos, son más creativas, afrontan mejor las dificultades y son más generosas. Es la base de la felicidad y el éxito", resume Cristina Gutiérrez en «Las emociones en los niños». En este curso, la directora de La Granja ofrece recursos para alentar el amor propio de los niños. Son ideas avaladas por su dilatada experiencia. Cristina lleva más de trece años al frente de su granja escuela, creando una metodología de probada eficacia basada en la educación emocional.

Como hemos visto, los primeros años de vida son trascendentales en la formación de la autoestima. Soraya Sánchez, psicóloga y asesora de familias, explora a fondo esta etapa en el curso «Claves para criar desde el apego seguro». Los vínculos entre padres e hijos, determinantes en la salud socioafectiva de los pequeños, forman el hilo conductor de sus diez lecciones. Si lo que necesitas son herramientas para cuidar esos lazos también en momentos complicados, consulta el pack «Amor y autoridad». Incluye cinco cursos firmados por cinco grandes profesionales. Cinco guías para construir relaciones desde el cariño, el respeto, la firmeza y la confianza mutua.

Foto: Sathy Atripodi [CC0 1.0]

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