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Ya estamos en pleno invierno. Si tu hijo comenzó la escuela infantil hace tres o cuatro meses, es probable que haya sufrido ya una de las infecciones más comunes entre los más pequeños: la gastroenteritis. Por lo general, los brotes surgen repentinamente y son pocos los compañeros de clase que se libran de ellos. Los causantes son los virus en la mayor parte de los casos. Menos habitual es que las culpables sean bacterias o parásitos. Sea como sea, es un mal trago que y no queda más remedio que pasarlo. Lo mejor es estar preparados para hacerle frente. Eso incluye no aplicar soluciones basadas en mitos y creencias populares. No sólo no tienen fundamento científico, sino que pueden multiplicar los peligros de la infección.

En esta época del año, cientos de papás y mamás acuden corriendo a urgencias cuando la gastroenteritis se manifiesta. ¿Cómo no preocuparse cuando el niño sufre diarrea, vómitos, malestar general e incluso fiebre? Algunas familias buscan maneras de aliviar al enfermo en la sabiduría popular, que muchas veces no tiene nada de sabia. En el caso de las gastroenteritis, está muy extendida la creencia de que las bebidas cargadas de azúcares resultan de ayuda para combatir el riesgo de deshidratación. Algunos ofrecen a sus hijos refrescos para deportistas. Los hay que prefieren los zumos. Y aunque quizá te sorprenda, no falta quien insiste en que traguen agua azucarada. Evita a toda costa esta clase de recursos: lejos de ser un alivio, pueden agravar la situación.

 

¿Qué ocurre cuando un niño con gastroenteritis consume bebidas azucaradas?

En el curso «Crianza de 0 a 4 años», Lucía Galán nos ofrece consejos para lidiar con las molestas gastroenteritis. También explica por qué no es buena idea dar bebidas para deportistas a los niños cuando están pasando por la infección. "Las sales y los azúcares que pierde un adulto en el sudor cuando hace deporte no tienen nada que ver con los que pierde un niño vía digestiva, vomitando o con diarrea", explica la pediatra. Digan lo que digan los mitos, son bebidas supuestamente diseñadas para atletas, no para niños enfermos y en riesgo de deshidratación.

Cuando ese líquido altamente azucarado alcanza el intestino del pequeño, su organismo reacciona. El agua del resto del cuerpo es arrastrada hacia allí, tratando de equilibrar las concentraciones de líquidos y diluir el líquido intestinal. Esto puede llegar a causar una diarrea osmótica por exceso de azúcar. Por ese motivo se incrementa el peligro de que el niño sufra una deshidratación, justo lo que pretendíamos evitar. Lo mismo podría suceder con zumos u otras bebidas azucaradas. Por el contrario, el agua no suele ser suficiente, dado que el organismo necesita sodio y potasio para retenerla. Entonces, ¿cómo evitar que la gastroenteritis provoque deshidratación a tu hijo? Lucía Galán propone un remedio sencillo y de venta en farmacias: el suero oral.

El suero oral, una alternativa segura y saludable

"El suero oral contiene la cantidad exacta de agua, sodio, potasio y azúcar que necesitan los niños para recuperarse y no sufrir una deshidratación", explica nuestra pediatra. Es fundamental administrarlo de forma segura. Lo ideal es que tomen unos 5 mililitros cada 15 minutos. El problema más habitual es que los niños lo rechazan porque su sabor no les resulta agradable. Una jeringuilla puede facilitar el trámite o al menos acelerarlo. Además, tras cuatro o cinco tomas consecutivas sin vómitos, podemos proponerle comer algún alimento sólido. Por supuesto, en pequeñas cantidades y evitando azúcares. Eso de que el ayuno ayuda a combatir la gastroenteritis es otra creencia popular infundada. "Está demostrado que cuanto antes coma y beba un niño con gastroenteritis, antes se recuperará su mucosa intestinal", comenta Lucía Galán.

Recuerda que cuando se trata de lactantes siempre conviene actuar con especial cautela. Si toma leche materna, puedes ofrecerle tomas breves pero muy frecuentes. Si consume leche de fórmula, no suele ser preciso darle una distinta. De todas formas, ante la menor duda lo mejor es consultar con tu pediatra. Con el curso «Crianza de 0 a 4 años» conseguirás unos conocimientos básicos, pensados para actuar rápidamente ante los problemas más comunes en los niños. Porque al fin y al cabo, la fiebre, las infecciones respiratorias y las gastroenteritis son incómodos visitantes que antes o después aparecen en todos los hogares. Entender qué son, cómo recibirlos y cómo tratarlos es la mejor manera de permanecer tranquilos en los momentos complicados.

Foto: Skeeze [CC0 1.0]

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