Tu hijo empieza a escuchar tu voz cuando todavía está en tu vientre. Los bebés perciben este sonido a partir de los cuatro o cinco meses de gestación. Se acostumbran a él, no tardan en reaccionar al advertirlo y lo recuerdan cuando asoman al mundo. Esta es una de las maneras a través de las que comienzan a forjarse los vínculos entre madre e hijo, tan íntimos, tan especiales y que tan decisivos serán en la vida del niño. Esto demuestra que nunca es demasiado pronto para compartir momentos de lectura. Los cuentos y las canciones durante el embarazo tienen beneficios demostrados.

A medida que los niños crecen, las oportunidades para leer juntos se multiplican. Comienzan a entender historias y disfrutan cada vez más de esos ratos junto a las personas que aman. Como explican Paloma Balandis y Cristina Saraldi en el curso «Cuentos que cuentan», los relatos pueden ser una herramienta poderosa en su educación. Hay pocos recursos más efectivos para transmitirles valores, si somos capaces de escoger con acierto los libros que les ofrecemos. Pero además, la lectura juega un papel protagonista en su desarrollo intelectual y socioafectivo. Existen numerosas investigaciones que lo confirman.

Leer es vivir

Vivimos en un época de consumo rápido. Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp... la mayoría de los sistemas de comunicación que utilizamos no exigen demasiada concentración. Leemos por encima, una línea, un mensaje, un titular, sin detenernos mucho más a reflexionar sobre la información recibida. Los cuentos ayudan a los niños a entrenar esa destreza de lectura reposada que el mundo actual tiende a dejar de lado. Porque no sólo se trata de aprender a leer, sino de lo que ocurre en su cerebro al realizar este tipo de actividades.

"Es esencial adquirir esta habilidad como niño pequeño, cuando el cerebro tiene mayor plasticidad. Por eso es tan importante que los padres lean a sus hijos", explica la neurocientífica Susan Greenfield, "los relatos tienen un comienzo, una trama y un final. Esa estructura impulsa a nuestros cerebros a pensar en secuencias, a relacionar causas, efectos y significados". Se trata de un ejercicio de gran valor para los más pequeños. Y hay más. Cuando leemos e imaginamos olores, escenarios o sabores, las áreas del cerebro que se activan son las mismas que cuando disfrutamos de estas experiencias en la vida real. Esto fomenta la creación de circuitos neuronales nuevos, tal como han demostrado estudios realizados a partir de imágenes por resonancia magnética.

La lectura, la empatía y la 'Teoría de la Mente'

A medida que crecemos y maduramos, las personas desarrollamos la capacidad de atribuir pensamientos a nuestros iguales. En muchos casos, podemos incluso predecir las ideas que tiene alguien a quien conocemos. En psicología, esta habilidad es llamada 'Teoría de la Mente'. Es un concepto muy relacionado con la empatía, con algunos matices. La empatía nos permite reconocer y comprender los sentimientos, las emociones y los deseos de los demás. La Teoría de la Mente se refiere a la habilidad de adoptar esa perspectiva desde el punto de vista cognitivo.

En el año 2009, el doctor Raymond A. Mar quiso estudiar la relación entre el desarrollo de la Teoría de la Mente y la exposición a contenidos mediáticos en niños de entre 4 y 6 años. Comprobó que existe correlación entre las horas de lectura y la adquisición y maduración de esta habilidad. El efecto, sin embargo, no se produce con el consumo de contenidos televisivos. Las conclusiones del trabajo nos recuerdan las palabras de Beatriz Millán durante el curso «Cómo apasionar a los niños por la lectura». "Los niños nunca recuerdan su mejor día de tele", sostiene la profesora. Lo que jamás olvidan son los cuentos que les leemos.

El 'efecto Mateo' en la lectura

Algo que la ciencia tiene claro desde hace muchos años es que con la lectura sucede algo similar a lo que conocemos como 'efecto Mateo'. Aunque suele usarse en contextos económicos, la expresión procede de una cita del Evangelio. "Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado", dice. O lo que es lo mismo: el rico se hace más rico y el pobre se hace más pobre. Implicaciones religiosas y económicas al margen, implica que cuanto antes cultivemos en los niños la pasión por la lectura, mejores lectores serán a lo largo de su vida adulta. Además de regalarles una afición saludable, estaremos abriéndoles la puerta a todas las consecuencias positivas mencionadas.

Compartir el gozo de la lectura con los niños es mucho más importante que enseñarles a leer cuanto antes. "Nuestra meta no debe ser que lean pronto, sino que se apasionen por leer", corrobora Beatriz Millán. En el curso «Cómo apasionar a los niños por la lectura» encontrarás las estrategias que ha elaborado a partir de cientos de horas de lectura. Porque los cuentos, además de un entretenimiento maravilloso, son un potente recurso pedagógico. Esa es la línea que siguen Paloma Balandis y Cristina Saraldi en el curso «Cuentos que cuentan». Dos guías esenciales para que tus hijos disfruten de todos los beneficios de la lectura.

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