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Tus padres te lo decían cuando eras niña... y seguramente te habrás sorprendido en alguna ocasión repitiendo palabras similares. "Los niños de hoy tenéis de todo. Estáis muy consentidos. En mi época no teníamos casi nada y éramos más felices que vosotros. ¡Y eso que había mucha más disciplina, más respeto por los mayores!". ¿Te resulta o no familiar? Dedica unos instantes a pensar en el contenido y el significado de estas frases. Analiza palabra por palabra. ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que los niños de hoy en día tienen todo lo que quieren y necesitan? ¿Que salen ganando en la comparación con los niños de hace décadas, incluso siglos?

En el curso «Necesidades afectivas de los niños», uno de los últimos lanzamientos de la Escuela Bitácoras, Carlos González nos propone abordar esta reflexión desde un ángulo más cualitativo que cuantitativo. Imagina que pudieses hacer realidad de un plumazo todos tus sueños materiales. Dinero, casa, propiedades, cualquier cosa que siempre hayas deseado poseer. A cambio sólo tendrías que renunciar al tiempo que compartes con tus hijos. Tardarías menos de un segundo en rechazar la oferta. No hay cifra, objeto o capricho capaz de alcanzar el valor de ese tiempo. A veces olvidamos que los niños se sienten exactamente igual.

Lo único que quieren los niños es el tiempo y la atención de sus padres. Y los niños de hoy en día son los que menos han tenido el tiempo y la atención de sus padres en toda la historia de la humanidad. Nunca antes tantos niños se habían separado de sus padres tantas horas desde tan pequeños.
Carlos González, en el curso «Necesidades afectivas de los niños»

¿Puede un niño estar 'demasiado mimado'?

Ningún niño nace creyendo que sus necesidades emocionales pueden solventarse con juguetes, golosinas u horas ante el televisor. Cuando un bebé llega al mundo, no hay nada que necesite más que sentirse querido y acompañado por sus padres. Con el tiempo y con nuestro ejemplo, los niños aprenden a tener y expresar otros deseos; pero esa necesidad vital permanece, sean o no capaces de entenderla y exteriorizarla.

Por eso un niño no puede estar 'demasiado mimado'. No existe una cantidad excesiva de besos, abrazos o juegos compartidos. No hay un punto en que empezamos a darles demasiado. Por contra, sí es posible convencer a un niño de que puede sustituir todo eso por juguetes, golosinas y horas ante el televisor. Podemos llegar a hacerle creer que, si acumula lo suficiente, se sentirá satisfecho; que hay un punto en que estará feliz. Por supuesto, es mentira. Pero no lo sabe y por eso siempre querrá más. Con la fuerza de los hechos y el ejemplo, le habremos inculcado que a la felicidad se llega por ese infausto camino.

Los niños de hoy son los menos consentidos de la historia de la humanidad. Son los que tienen más juguetes, los que más ven la tele, los que comen más dulces, más chocolate y más patatas fritas... eso sí. Pero no es eso lo que quieren los niños. Ni juguetes, ni ver la tele, ni chocolate. Lo que te piden es tu atención, tu tiempo, tus brazos, tu cariño, tu contacto...
Carlos González, en el curso «Necesidades afectivas de los niños»

Entender las emociones de los niños

Por supuesto, los niños tienen caprichos, rabietas y deseos materiales. Muchos adultos también los tenemos. Pero por lo general, nosotros sabemos distinguir entre lo pasajero y lo sustancial, entre emociones y estados de ánimo. Y es a nosotros a quienes nos corresponde acompañar a los niños en su aprendizaje. Sólo teniendo cubiertas sus necesidades emocionales toman consciencia de que no se puede ser feliz de otro modo. Sólo así aprenden a identificar lo que realmente desean, a tener la confianza en sí mismos imprescindible para alcanzar las metas que se propongan.

El largo periodo durante el que los niños aprenden a expresar sus sentimientos puede ser complicado también para los padres. No siempre sabemos interpretar lo que, a su manera, intentan decirnos. En el curso «Necesidades afectivas de los niños», el pediatra Carlos González ha volcado todos los conocimientos que ha acumulado en muchos años de experiencia y observación. En las tres horas del curso te harás las preguntas adecuadas para llegar a tus propias respuestas correctas. Si quieres profundizar explorando otros puntos de vista, te recomendamos matricularte en el curso «Las emociones en los niños». De la mano de Cristina Gutiérrez Lestón obtendrás recursos precisos y eficaces para ofrecer a tus hijos la educación emocional que necesitan.

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