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Es un hecho: la Navidad se ha convertido en un lujo. Las fiestas parecen comenzar un poco antes cada año, el consumo multiplica su protagonismo y los gastos crecen sin control. Y todo esto con los niños en el punto de mira de las estrategias comerciales. Los datos no dejan lugar a dudas. Los fabricantes de juguetes obtienen la mayor parte de su facturación anual en el periodo navideño. En España, el gasto medio en juguetes por niño ha regresado a niveles previos a la crisis, acercándose a 200 euros. La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) calcula que los niños en nuestro país reciben una media de casi 8 juguetes por año.

Por supuesto, no todos los regalos que desean son juguetes. La tecnología está cada vez más presente entre las preferencias de los más pequeños. Hace ya tiempo que las videoconsolas son un producto estrella en las cartas a los Reyes Magos, pero no es extraño que un niño de 6 o 7 años pida una tablet o un smartphone. La solicitud exige a los padres mucho más que una simple decisión de compra. ¿Desde qué edad pueden utilizar estos dispositivos? ¿Cuánto tiempo cada día? ¿Existe alguna manera de estar seguros de que no están expuestos a ningún peligro cuando los usan?

Asume tu responsabilidad: la decisión es tuya

Es fácil acabar cediendo cuando un niño insiste hasta el agotamiento. O terminar dejando la decisión en sus manos, aunque sea de forma indirecta.Si sacas buenas notas, tendrás un teléfono móvil por Navidad”. Esta frase se escucha en cientos de hogares cuando se acerca diciembre. Se emplea con la mejor intención, como recurso para enseñarles a esforzarse por un objetivo, pero implica riesgos. Que un niño sea capaz de repetir durante semanas que ansía un smartphone quiere decir que es muy tozudo, pero no que esté preparado para tenerlo. Del mismo modo, que consiga un pleno de sobresalientes tampoco ofrece garantías sobre su madurez para manejar un móvil.

Es importante intentar que los premios y castigos queden fuera de la ecuación. “No debemos hacer todo lo posible para que los niños estudien más, sólo debemos hacer todo lo razonable”, dice Carlos González en el curso «Autoridad y límites». El pediatra está en contra del uso de premios como técnica de motivación.“No tenemos derecho a utilizar la manipulación para que nuestros hijos hagan lo que nosotros queremos. Una buena persona no hace el bien porque le ofrezcan un premio, sino porque sabe que es lo que debe hacer”, añade. Esta opinión es compartida por Alberto Soler. “A base de premios podemos conseguir compromiso a corto plazo en una tarea. Pero su calidad y su mantenimiento en el tiempo estarán condicionados a que sigamos ofreciendo esos premios”, explica el psicólogo en el curso «Rabietas y límites desde el respeto».

¿Cómo utiliza tu hijo un teléfono móvil o una tablet?

Pocos niños de 5 años tienen teléfono móvil. Sin embargo, sí hay muchos que saben cómo funciona el de sus padres. Desbloquear la pantalla, usar aplicaciones para ver vídeos o incluso instalar juegos son tareas sin secretos para ellos. Son lo que solemos llamar 'nativos digitales'. En el curso «Niños, móviles e Internet: una guía para padres», Juan García dedica una lección a reflexionar en profundidad sobre este concepto. “Por haber crecido rodeados de nuevas tecnologías, se asume que las nuevas generaciones son competentes en su uso”, alerta el divulgador,“saber usar un juego sencillo no implica que sepan, por ejemplo, cómo gestionar su privacidad en redes sociales”. Por supuesto, esta clase de peligros no afectan sólo a los más pequeños. También un adolescente está expuesto a ellos.

La Asociación Americana de Pediatría (AAP) publicó hace un año un listado de consejos para un uso saludable y responsable de las nuevas tecnologías. Dar ejemplo, marcar límites, fomentar el juego sin pantallas, demostrar el valor de la comunicación cara a cara o eliminar la tecnología en momentos como las comidas son algunos de ellos. En el caso de la primera infancia, inciden en lo contraproducente de emplear tablets y móviles como 'chupetes emocionales'. "Puede resultar eficaz para mantenerlos callados y tranquilos, pero no puede ser la única forma de calmarles. Necesitan aprender a identificar y gestionar las emociones fuertes", indica la AAP. Tolerar la frustración, el aburrimiento o la ira forma parte de un aprendizaje necesario. Cristina Gutiérrez Lestón proporciona herramientas para ello en el curso «Las emociones en los niños».

Dale hoy la Navidad que quieres que recuerde mañana

Sean juguetes tradicionales o teléfonos móviles, la realidad es que los niños quieren y esperan regalos en Navidad. Es poco menos que inevitable. Y no hay nada de malo en hacer un obsequio a las personas que queremos. El auténtico problema surge cuando los regalos acaparan toda la atención, dejando la conexión y el afecto en segundo plano. Tu hijo nunca pedirá tu presencia, tu cariño y tu tiempo en su carta a los Reyes Magos, pero no hay nada que necesite más que eso.

Además, no olvides que hay alternativas que no exigen gastos desmesurados. Durante las últimas semanas, en el blog de Escuela Bitácoras ya te hemos ofrecido ideas para divertiros en casa con una sesión fotográfica navideña y consejos para fabricar regalos Waldorf DIY. Porque los juguetes primero ilusionan, luego divierten y al final aburren, pero los momentos compartidos son para siempre.

Foto: Designed by Freepik

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